sábado, 13 de febrero de 2016

La incomunicación oficial

La incomunicación oficial
febrero 10, 2016 10:08 am·

Arroyo Naranjo, La Habana, Luis Cino (PD) No deja de asombrarme el
bloguero Harold Cárdenas, una rara especie –de ser eso posible- de
oficialista por cuenta propia.

Recientemente se quejaba de la falta de comunicación política de la Cuba
oficial en los últimos diez años, luego del retiro por enfermedad de
Fidel Castro.

Y uno se queda sin entender bien de qué se queja Harold Cárdenas, porque
deben ser bien pocos los cubanos que echan de menos aquellos discursos
del Comandante de seis, siete y ocho horas. Más bien agradecen la
parquedad de su sucesor, el general presidente. Es que si hablara aún
menos, sería mejor. Total, para lo que dice…

Pero es de eso precisamente de lo que se queja Harold, que no se resigna
a que no le discurseen continuamente…

Ahora, en vez de la palabra precisa, el general presidente habla en tono
de capataz, da la orden de trabajar, asegura que sí se puede y punto. Si
acaso, se advierte contra el derrotismo y vuelve a pedir paciencia, que
esto es sin prisa…

Y eso desconcierta a los que como Harold Cárdenas todavía esperan, como
si ello fuera posible, que haya más.

Aunque se esfuerza por serlo, más le vale, no es justo Harold Cárdenas
con el general presidente. No tendrá el carisma de su hermano y no
consigue que bajen los precios en los mercados agropecuarios, pero en
cuanto a política exterior, no se puede negar que ha sido muchísimo más
exitoso. ¿Por qué pedirle además que se tome una selfie con la Torre
Eiffel de fondo?

Harold Cárdenas lamenta que los dirigentes cubanos no estén presentes en
las redes sociales, que no tengan cuentas de Twitter y hablen por ellas,
como hace Rafael Correa y hasta Nicolás Maduro. Más que lamentarlo
debería alegrarse. No me imagino un trino de Marino Murillo, con los
galimatías ininteligibles que arma para hablar del crecimiento
económico. No sé Díaz Canel, pero ¿se imaginan qué pudiera decir Machado
Ventura en su cuenta de Twitter? ¿Amenazar a los usufructuarios con
quitarles las tierras que les dieron, aunque sea para dejar que
nuevamente se enyerben y llenen de marabú? ¿Y Ramiro Valdés? ¿Mandaría a
cerrar el pico a los pichones, para que no reclamen más al estado?

"La ausencia de un mensaje empático por parte de nuestros funcionarios
ya está costando caro", advierte Cárdenas. Cuesta mucho imaginar cuál
pudiera ser ese mensaje, si ellos van por un lado y la vida de los
cubanos, la real, quiero decir, por otro.

Para suplir los vacíos de la comunicación política, Harold Cárdenas se
consuela con el blog de René González. Le sugiero mejor el de Silvio
Rodríguez. O la propia Joven Cuba. Pero esa no es ni remotamente la
candanga que él ansía.

El pobre Harold se muestra desolado por la falta de imaginación oficial
para "generar símbolos que transmitan empatía con fines políticos".
Supongo que 57 años de ejercicio ininterrumpido del poder es tiempo
suficiente para agotarle los símbolos a cualquiera que no sea Jehová de
los Ejércitos, lo cual no es el caso de estos ancianos dirigentes,
testarudos, aburridos y demasiado obvios. Si no fuese por las
complicidades internacionales, hace décadas que se les hubiese agotado
el repertorio de trucos. Pero Harold Cárdenas, tan cándido, todavía
espera nuevos actos de ilusionismo.
luicino2012@gmail.com , Luís Cino

Source: La incomunicación oficial | Primavera Digital -
http://primaveradigital.net/la-incomunicacion-oficial/

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