jueves, 25 de octubre de 2012

El Instituto Nacional de la Vivienda entidad en el clímax de la corrupción

El Instituto Nacional de la Vivienda entidad en el clímax de la corrupción
[25-10-2012]
Aimée Cabrera
Corresponsal de Misceláneas de Cuba

(www.miscelaneasdecuba.net).- El Instituto Nacional de la Vivienda (INV)
tiene entidades municipales en las cuales la impunidad se viste de gala,
bajo las formas más abiertas de corrupción, en caso de que el necesitado
tenga suficiente dinero para apaciguar la avaricia de funcionarios y
funcionarias que no se miden con sus tarifas privadas.

Cómo poder llevar un tren de vida que incluye oro por todas partes:
brazaletes, aretes, dientes, manillas, uñas postizas en las manos y en
los pies, todos los días un ajuar distinto en combinación, almuerzos
encargados en paladares cercanas al centro laboral; y la sonrisa
condescendiente y el inmediato NO para quienes no poseen los billetes
fuertes para resolver situaciones tan graves como suelen ser las
relacionadas con la vivienda.

Las anécdotas del burocratismo oportunista para que el dolido "afloje"
el fajo de dinero harían una enciclopedia; el peloteo, que no es más que
ir de lugar en lugar sin poder resolver nada en años, y advertir hasta
la mirada socarrona de quienes casi le echan la carcajada en la cara a
quien siente la impotencia de no recibir un trato digno, son los
procederes más cotidianos en cualquiera de las oficinas de esta entidad
estatal.

¿Hasta qué nivel llegan las dádivas? Porque personal que deja mucho que
desear en su trato y diligencia permanece estable en su puesto de
trabajo. Los dirigentes que debieran ser expulsados de sus cargos y de
la entidad siguen ahí como si estuvieran pegados con cola al asiento
antepuesto al buró del lucro. Asientos que se convierten en tronos y,
sus ocupantes en reyes y reinas del robo y la maldad.

Casos de personas hacinadas en casas sin condiciones constructivas, o en
albergues paupérrimos, otros que no pueden acabar de remozar parte de su
vivienda por la carencia de materiales, sus altos precios, o lo que les
vale la mano de obra, se unen a los que ven como ya no se pone un sello
en la casa de quien se va del país o se muere porque ya está vendida,
éstas son algunas de las tropelías más reiteradas.

Tantas empresas que han desaparecido provocando el caos en sus
trabajadores fusionados a la fuerza a otras, que no tienen
financiamiento para pagarles un salario, y así desentenderse de quienes
no han incurrido en ninguna indisciplina laboral y se ven, de pronto en
la calle desamparados, contrastan con entidades como el Instituto
Nacional de la Vivienda que continúa tan protervo como incólume.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=37465

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