martes, 15 de febrero de 2011

Lo que viene

Lo que viene
Tuesday, February 15, 2011 | Por Luis Cino Álvarez

LA HABANA, Cuba, febrero (www.cubanet.org) – Ahora mismo, Cuba no va
hacia el capitalismo ni al socialismo, al menos como son
convencionalmente conocidos a derecha e izquierda de la viña del Señor,
¡ay, Carlos Marx!, sino derechito al abismo.

¿Alguien cree que zapateros remendones, vendedores de pan con croqueta,
desmochadores de palmiche, criadores de conejos, recogedores de latas y
forradores de botones para disfraces de payaso, desarrollarán la
acumulación de capital privado y aportarán casi la mitad del PIB nacional?

Y si así fuera, si el sector privado logra crecer más que el estatal
(que no será porque los impuestos, las regulaciones, las multas y los
sobornos que tendrán que pagar los aspirantes a capitalistas se los
comerán por una pata y no alcanzarán a plenitud el enriquecimiento
glorioso que decía el Camarada Deng), si el socialismo se ve obligado a
un repliegue estratégico, ¡ay de la que nos espera con los nuevos
empresarios capitalistas y los mandamases reciclados!

La forma en que muchos dueños de paladares, tarimas de agro-mercado,
poncheras y brigadas reparadoras de casas tratan a sus empleados,
obligados a trabajar hasta reventar a cambio de 20 ó 30 pesos diarios o
2 cuc, y sin chistar, porque hay otro "disponible" en la puerta que
espera empleo, no me hacen ser optimista con el tránsito al capitalismo
con retórica socialista y sin estado de derecho, seguridad social,
subsidio para los desempleados ni garantía de nada que nos espera.

En definitiva, los aspirantes a empresarios capitalistas aprendieron
bien las lecciones de medio siglo del Estado patrón-planificador-
empleador único. Y ahora pretenden copiar lo peor del capitalismo para
que con punzadas en la boca del estómago aprendamos a desarrollar un
nivel mayor de productividad y eficacia.

La obligada transición al más chapucero y salvaje capitalismo
monopolista de Estado con chinchales, timadores y vendutas, será de la
mano de la burocracia, que como quien no quiere las cosas y simulando
que resiste, se suma a la piñata y empieza a vaciar el dinero del
Estado en sus bolsillos.

Hay quienes reclaman libertad de asociación sindical ante la desfachatez
sumisa de la CTC, para que el timón de las transformaciones económicas
lo lleven organizaciones obreras independientes. Otros abogan para que
cuando los inspectores corruptos y los burócratas y los administradores
estatales, que no podrán disimular el rencor, les caigan encima con sus
extorsiones y medidas asfixiantes a los cuentapropistas, la disidencia
interna se solidarice y saque la cara por ellos.

Pero los disidentes de filas –porque los otros estarán enfrascados en
redactar largos documentos o en descalificarse mutuamente- estarán
demasiado ocupados en capear la represión y exigir la libertad de sus
compañeros encarcelados, para con tanto abuso y abusados como hay,
dedicarse a cuidar que no timen y expriman a los dueños de vendutas y
timbiriches.

Me temo que les exigirá un amor de santidad perdonar a los a
cuentapropistas y bisneros que detestan a los disidentes porque dicen
que debido a que la policía política invade el vecindario para
vigilarlos y reprimirlos, "les ponen malo el barrio" para sus negocios y
trapicheos y sólo tratan a "la gente de los derechos humanos" cuando
truena duro sobre sus cabezas -sólo las de ellos.

Será mejor que los cuentapropistas vayan aprendiendo desde ahora, además
de las mañas del marketing, a defender sus derechos ciudadanos. Si sólo
se van a emplear en buscar el modo más eficaz y rápido de acumular
capital, cuando sean nuevos ricos, terminarán como oportunistas aliados
del régimen. Como tendrán que perder más que el resto de la población
que apenas si tiene algo, pragmáticos como son, se convertirán en
agentes del no cambio, mantenedores del status quo, inmovilistas fieles
a todo lo que no afecte sus billeteras. Capaz que en vez de gremios
independientes organicen sindicatos a las órdenes de la CTC, núcleos
del Partido Comunista de cuentapropistas o brigadas de respuesta rápida…

No nos engañemos. Digan lo que digan los cubanólogos, lo que viene, la
economía del parche y los timbiriches, que parece (ahora sí), que
vinieron para quedarse, porque no queda más remedio, con su carga de
egoísmo, desigualdad social y resaca delictiva. Todo esto conspirará no
sólo contra el cambio democrático, sino también contra la más básica
solidaridad humana.

luicino2004@yahoo.com

http://www.cubanet.org/articulos/lo-que-viene/

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