miércoles, 3 de mayo de 2017

Revolución, terror y propaganda

Revolución, terror y propaganda
HILDEBRANDO CHAVIANO MONTES | La Habana | 3 de Mayo de 2017 - 08:43 CEST.

Apareció el día 29 de abril en el periódico Granma un fragmento del
Diario del Che en Bolivia. Específicamente es un análisis del
guerrillero, en el cual este resume los resultados del mes de abril de
1967, en nada favorables al movimiento terrorista que dirigía.

La aventura de la selva boliviana estaba condenada desde su concepción a
ser un fracaso más en la carrera de fracasos que llevó a cabo el
argentino, condenado a no ser médico, ni economista, ni liberador de
países. Persiguió la muerte hasta que la encontró, pero antes de la
suya, fusiló, encarceló, humilló y predicó la conversión del hombre
nuevo en una máquina de matar.

Al ser abandonado a su suerte por su mentor, traicionado por los
paisanos comunistas, y rodeado de una tropa con más voluntad que
habilidades militares, el Che se conformaba con poco y hasta la
emboscada donde cayó Jesús Suárez Gayol "El Rubio", le pareció muy buena
y el resultado del mes fue positivo en general a pesar de que también
había perdido al que llamó su mejor hombre, Eliseo Reyes.

Continúa el Guerrillero Heroico describiendo su desastrosa situación en
los siguientes términos: "En otro plano, el aislamiento sigue siendo
total; las enfermedades han minado la salud de algunos compañeros,
obligándonos a dividir fuerzas, lo que nos ha quitado mucha efectividad;
todavía no hemos podido hacer contacto con Joaquín; la base campesina
sigue sin desarrollarse; [y ahora viene una expresión que caracteriza al
hombre y las ideas que lo mueven] aunque parece que mediante el terror
planificado, lograremos la neutralidad de los más, el apoyo vendrá después".

Neutralizar, mediante la aplicación del terror planificado, a infelices
campesinos que no lo habían provocado ni pedido la invasión de un
ejército extranjero, es confesar una actitud criminal que ha sido
practica habitual de las guerrillas latinoamericanas, la Gestapo nazi y
la policía política soviética, cubana y chavista. No obstante, el hombre
del siglo XXI se queja en sus notas de que "No se ha producido una sola
incorporación".

Ingenuidad o desfachatez. Como sea, no tiene sentido que se aterrorice a
las personas y, de contra, esperar su apoyo. Sin embargo, ese terror
planificado sí ha funcionado en Cuba, donde el pueblo hambreado y sin
libertad después de 58 años desfila en las plazas, adorando a los
verdugos y su memoria.

No es para sentirse orgulloso ver que el mismo pueblo quejoso por tantos
padecimientos provocados por el régimen gobernante, los mismos jóvenes
que a la primera oportunidad escapan del país donde no tienen
esperanzas, los que roban, malversan y se prostituyen para sobrevivir,
esas mismas personas, marchan obedientes cuando el amo les convoca. Al
menos los bolivianos tuvieron la suficiente lucidez como para cerrarle
el paso al fanatismo guevariano.

A 50 años de aquella trágica aventura, en Cuba pretenden resucitar las
malas ideas que nos trajeron hasta aquí, y al igual que las guerrillas
no hicieron libre a nadie en América a pesar de los miles de muertos, ni
el trabajo voluntario fue fuente creadora de riquezas, el llamado a la
unidad, disciplina, exigencia y control que pretende sustituir aquellos
pasados de moda como "crear uno, dos, tres, muchos Vietnam" o "todos a
la zafra", se quedará en eso, otra frasecita revolucionaria y sin sentido.

Este llamado actual a la unidad no tendrá mejores resultados para
construir un utópico socialismo próspero y sostenible en Cuba que el
llamado a los muchos Vietnam de los 60, aunque utilicen el socialista
"terror planificado" que llena las plazas los días feriados, pero no
causa ningún efecto en el aumento de la productividad.

Source: Revolución, terror y propaganda | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1493733962_30811.html

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