sábado, 15 de abril de 2017

Cuba y su ejército de jineteros ilustrados

Cuba y su ejército de jineteros ilustrados
WENDY GUERRA

Cuba ha pulido con esmero los agentes del servicio secreto, la
contrainteligencia o los ignorantes con entusiasmo aficionados al daño
doméstico. Los llamados: "Compañeros que nos atienden" son parte ya de
nuestra memoria familiar, existe además el Comité de Defensa de la
Revolución (CDR) y "los testigos, que siempre están en todas partes",
pero estamos demasiado desgastados en este juego y al amigo cercano que
venía a preguntarnos sobre nuestros planes, a averiguarnos la vida, a
delatarnos, le decimos directamente: "Tú eres el informante".

Entonces se han encontrado métodos más personales como el amor, el deseo
y la aparente incondicionalidad.

Existe incluso una nueva figura de El Informante. Así como en los años
1980 una mujer despampanante y hermosa podía ser la erótica, amorosa
carnada de cualquier hombre considerado peligroso para el servicio
secreto, hoy son los hombres inteligentes y sensuales quienes te
penetran políticamente y se llevan la parte fuerte en el eterno señuelo
de la delación en Cuba.

Aquí hay muchas mujeres tratando de encausar su vida-obra fuera del
Estado con independencia de él, incluso, que han hecho su obra en
dirección contraria a este camino, y a ellas van dedicados estos
señuelos de nuevo tipo.

Ya no van con guayaberas ni chaquetas safaris ¡Qué va! ahora llegan
vestidos de "jineteros", mutando en el estilo de esos chicos Bin Bom que
parecen estar en cualquier esquina a la caza de un extranjero o
extranjera para saltar al ruedo. En esta nueva generación los cánones
del diseño se basan en la cultura del jineterismo asumido como modelo
estético en Cuba a partir de los años 1990 del "período especial". Se
muestran así, hermosos, sanotes, con camisitas cortas, ajustadas y
después de jornadas de gimnasio se dan el lujo de tomarse una cerveza
contigo citando a Roberto Bolaños, incluso revisándolo, pidiéndole más
al autor chileno después de muerto. Para ellos decir una vulgaridad
parafraseando a Borges es parte del oficio, hacer el amor de pie dándote
órdenes como el soldado que fue, es parte del encanto, ir al estadio y
vociferar, alardear, apropiarse de lo popular abrazando el reggaetón
como una bandera blanca, dar bandazos en su biografía y en las de sus
padres o abuelos, exagerar en la velocidad del cambio de casacas, perder
el rumbo y reencontrarlo en el cuerpo de una mujer o un hombre que le
entregue el suficiente material para delatar, tener permiso y portarse
mal, escribir en cualquier periódico o medio de la disidencia, o mejor,
la prensa extranjera, romper cualquier grupo creativo, reportar
injusticias ante el mundo mientras informan adentro, adquirir notoriedad
en el extranjero, pasar por un valiente desertor, borrando de nuestras
cabezas su personaje real e inicial, el chivato del MININT con el que
todos estudiamos es, ahora, el jinetero ilustrado y "chico malo" del
actual contracanon político.

A través de todos ellos se desmitifican autores, proyectos, zonas que
mortifican a la oficialidad. A través de ellos se sabe "por dónde le
entra el agua al coco" a todos nuestros proyectos personales, a través
de ellos se adivina y desarticula el próximo paso de los propósitos
alternativos que se intentan armar en Cuba.

Una cortina de humo y sexo borrará cualquier duda sobre esta persona,
quien, de un día para otro se ha convertido en un personaje en el que
hay que creer, en un héroe de su tiempo, porque "Todo el mundo necesita
una segunda oportunidad".

¿Será que sus colegas prefieren a un malo conocido como vigilante? ¿Será
que este daño resulta más sensual, cómodo, natural y agradable que la
molesta, almidonada figura del antiguo, ácido y marcial Seguroso? ¿Será
que las marcas que ha dejado este oficio en nuestras vidas no han sido
suficientes? ¿Será que vivir con esto nos resulta parte de la
religiosidad socialista de cada día?

¿Qué pasará con él?

Si estás atento verás que mientras él esté dentro de un proyecto –por
más peligroso que sea– este no sucumbe… hasta un día. En unos años los
desmovilizan a todos y logran partir con su extranjero(a) –conocida (o)
al calor del combate– hasta diluirse en la nada.

Lo veremos en un metro de Berlín o en una universidad de Lima, porque
nuestro Jinetero Ilustrado se enamoró de quien debía y hasta aquí ha
llegado, a escucharte y aplaudirte con singular alegría, como si delatar
fuera eso, un simple rasgo de nuestra condición insular revolucionaria.

Escritora. Reside en Cuba.

Source: Cuba y su ejército de jineteros ilustrados | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article144810984.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario