viernes, 30 de enero de 2015

Con todos y para el bien de todos

Con todos y para el bien de todos
[28-01-2015 13:42:12]
Camilo Ernesto Olivera Peidro

(www.miscelaneasdecuba.net).- La Habana.- Los últimos 56 años de la
historia de la isla, se parecen demasiado a los casi tres siglos de
dominio español.
En Cuba, el siglo XXI comenzó el 17 de diciembre de 2014. Pero se ve, en
el futuro a mediano plazo, la repetición del entorno político que siguió
al Pacto del Zanjón en 1878. La metrópoli aparento una apertura,
aceptando la existencia del Partido Liberal Autonomista y el Partido
Unión Constitucional. El primero, formado por cubanos beneficiarios
económicos de una atmosfera de tolerancia y posible bonanza económica.
El segundo, la mano de España a través de los peninsulares propietarios
y dueños de negocios.

La tesis fundamental de los autonomistas, fue muy semejante a la de
quienes pretenden hoy una denominada "oposición leal" al régimen imperante.

Los autonomistas, aspiraban a la independencia política a través del
empoderamiento económico. Pero el verdadero poder lo detentaban, a fin
de cuentas, los españoles y su ejército de ocupación. Del mismo modo
que, hoy día, lo mantienen los generales del grupo empresarial del
Ministerio de las Fuerzas Armadas (GAESA-MINFAR)

El apóstol entendió la necesidad de unir a cubanos y españoles en la
fundación de la nación. Pero se negó a aceptar la autonomía económica
sin independencia política. Tener voz pero no voto, era para él una
condición inaceptable. Y tuvo claro que el problema de Cuba se
resolvería entre cubanos, pero entre todos los cubanos.

¿Dónde estaría José Martí?

Comprendería que no es responsable jugarse el futuro de la nación, como
se apuesta a un caballo de carreras. Se hubiera negado a sentarse en una
mesa donde el dialogo político se hiciera a espaldas de la sociedad
civil independiente y el pueblo cubano.

José Martí seria hoy un disidente, acosado por la policía política.
Quizás, incluso, también aislado por no admitir que el pragmatismo
estadounidense negocie con la dictadura, mientras su país se cae a
pedazos. El no coincidiría en comerciar el futuro de Cuba con la
oligarquía verde-olivo. Entendería que no tiene sentido aceptar pan para
hoy, al precio de hambre y desastre para mañana.

Hubiera comprendido que, en ausencia de un estado de derecho y plenas
libertades democráticas, no hay garantía para la inversión privada y por
tanto no hay verdadera libertad y desarrollo económico.

Hoy como ayer…

El gobierno estadounidense opta por sentarse a dialogar con quienes
considera garantes de una relativa tranquilidad a noventa millas de sus
costas. Pone sus intereses de seguridad nacional, por encima de los
ideales democráticos que proclama defender.

El Castrismo está colocando en escena a una nueva generación de cuellos
blancos y los "históricos" quieren retirarse con sus grados intactos.
Estos últimos, desde los palcos, presenciaran el modo en que sus
herederos cobran la gran tajada mientras el pueblo pelea por las migajas
de bienestar. Si la cosa se pone difícil, están listas las tropas de
choque para reprimir a los inconformes.

Tal pareciera que aquella república que soñó Martí, con todos y para el
bien de todos, es un imposible. O su concreción, se pierde en manos de
la torpeza de quienes imaginan un país como coto de caza de sus ganancias.

Source: Con todos y para el bien de todos - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54c8d9243a682e1980ed1778#.VMoYPGjF9HE

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