viernes, 17 de junio de 2011

Comandante en Jefe, amén

Comandante en Jefe, amén
Friday, June 17, 2011 | Por CubaNet

LA HABANA, Cuba, junio (www.cubanet.org) – Hace unos días, escuché a una
niña de seis años exclamar:

-¡Viva Fidel! ¡Viva Raúl! ¡Y viva Cristo Rey!, amén.

Un hombre ya mayor comentó:

-Eso es sólo una muestra de lo confundidos que están los niños debido al
excesivo adoctrinamiento; pero así andamos todos.

Después me enteré que el pastor de la congregación a la que asiste la
niña es un ex teniente coronel de las Fuerzas Armadas, que introdujo a
una parte de la población del barrio Cayo Hueso, en Centro Habana, en la
doctrina cristiana. Algo que no me extrañó, porque en el edificio donde
vivo, reside otro teniente coronel jubilado, recién graduado en
Teología. Al mismo tiempo, trabaja como parqueador de autos, en el
garaje del Miramar Trade Center.

Decidí acudir al lugar de culto de la pequeña para observar lo que allí
sucede. El reverendo, como cada semana, habló a los fieles: "Repitan
conmigo: debemos respetar y orar por nuestros gobernantes". Luego los
exhortó a asistir al trabajo voluntario y ayudar en la construcción un
nuevo local de la congregación.

Muy cerca de esta comunidad cristiana, otro enclave, pero de cultos
afrocubanos, trata de captar a los feligreses del barrio a partir de
actividades culturales, organizadas por ex dirigentes del Ministerio del
Interior (MININT), que a ritmo de tumba y toque de tambor, brindan
espectáculos y bebidas en el callejón de Hamel.

En una vecina iglesia católica el panorama se repite. Los miembros del
consejo parroquial pertenecieron al gobierno. Algunos ex militares
comunistas (al igual que miles de ciudadanos) en la década del noventa,
ante la crisis de valores ocasionada por el derrumbe del comunismo, se
refugiaron en la religión. Algo que también hicieron sus hijos.

En los años 80, el astuto Fidel Castro decidió eliminar el conflicto
fundamental entre el marxismo ateo y las religiones. De un plumazo,
entregó, simbólicamente el carné del Partido Comunista a Cristo, Buda,
Mahoma, Olofe y el Gran Arquitecto del Universo, con la complicidad,
entre otros, del fraile dominico brasileño, Frei Betto.

El gobierno comprendió la inutilidad de seguir persiguiendo a la
religión y optó más bien por utilizarla como aliada. La tarea era
aglutinar, limar asperezas y controlar, para el régimen totalitario la
mejor alternativa era no pelearse con los creyentes y sus
representantes, sino captarlos o, al menos, neutralizarlos.

En cuanto a los antiguos oficiales de las FAR, devenidos ahora
religiosos, nadie protesta por la conversión, los creyentes los han
aceptado. Quizás la gente piense que es más conveniente que los
represores jubilados del MININT se dediquen a orar por la salud del
Comandante o a dar clases de guaguancó, que a perseguir disidentes o
vendedores de maní sin licencia.

http://www.cubanet.org/articulos/comandante-en-jefe-amen/

No hay comentarios:

Publicar un comentario