martes, 15 de febrero de 2011

El último filón de los neoesclavistas

Emigración

El último filón de los neoesclavistas
José Hugo Fernández
La Habana 14-02-2011 - 9:39 pm.

¿Es sólo un rumor que los cubanos residentes en el país con ciudadanía
extranjera tendrán que pagar una mensualidad?

Chequeo por oficiales de Emigración, Aeropuerto de La Habana, julio de
2010 (AP)

"Ya nadie quiere ser cubano", reprocha en una de sus más recientes
canciones el dúo Buena Fe. Es verdad, al menos en términos
generalizadores. Y no sólo porque lo pregone esta agrupación de música
popular, cuyas piezas suelen ser sobrevaloradas en la Isla como reflejo
de las inquietudes de los jóvenes, aunque no son más que un eco light
del discurso de la gerontocracia dominante.

Si sumáramos las cifras de nuestros paisanos que hoy son ciudadanos
extranjeros —muy particularmente españoles—, más los que están en
trámites para serlo, más los que se encuentran a la caza de leyes que
les permitan acogerse ya a la ciudadanía de sus bisabuelos y
tatarabuelos, sumarían millones.

Sólo falta que a quienes no tienen raíces en Europa, les dé por hacerse
ciudadanos africanos o chinos. Entonces íbamos a ver cómo se cumple al
fin el patriótico sueño del régimen de representar a Cuba, pues serían
los únicos cubanos.

Claro, ellos no se han dormido en los laureles a la espera impasible de
ese día. Mientras el palo va y viene, se dedican a sacarle tajada a
nuestro interés por ser de afuera.

No es necesario repetir, porque son bien conocidas, las diversas
disposiciones migratorias —todas inescrupulosas, antipatrióticas e
inhumanas—, de que se han valido para convertir en una empresa rentable,
con cero inversión y cuantiosas ganancias, el imperativo de nuestra
gente por huir de ellos, mientras más lejos, mejor.

Más que demostrada quedó desde hace tiempo su inutilidad para extraer
usufructo de otra empresa que no sea la explotación abusiva de sus
gobernados. Somos su azúcar, su mineral, su industria, su primer rubro
exportable… Nuestras carencias constituyen la única línea productiva en
la que han dado pruebas de ser eficientes administradores, y hasta
capaces de aplicar renovaciones.

Cito un nuevo ejemplo de esto último, uno más, por ahora: la novedad en
estos días para los jóvenes cubanos no es hacerse ciudadanos extranjeros
para abandonar la Isla en variante definitiva, como ocurrió durante
años. Andan en otra movida. Y detrás de esa movida, como era de esperar,
también acecha el régimen.

Asustados por lo que se cuenta sobre la crisis económica mundial y
persuadidos de que el viejo totalitarismo nacional se está cayendo en
pedazos, así que no le puede quedar mucho tiempo de vida, el nuevo
proyecto de los nuestros (una vez que ya están en posesión de la
ciudadanía extranjera) consiste en viajar temporalmente a otros países,
en especial a los Estados Unidos, para agenciarse algunos ahorros, a la
vez que exploran el mercado laboral y las reales ventajas de radicarse allá.

De esa forma no pierden sus propiedades y sus derechos en Cuba (obra del
despojo de que son víctimas casi todos los nacionales que se mudan con
residencia definitiva al exterior). Además, siempre les queda abierta
una rendija para ir construyendo legalmente sus casas aquí, e incluso
para abrir algún pequeño negocio particular con mediación de familiares.
Es una cuenta bien sacada, dadas las circunstancias. Así que la cuenta
del régimen no podría ser menos.

Por más que aún no ha sido publicada oficialmente, está en las calles de
La Habana, a través de la clásica bola, el adelanto de que se cocina una
nueva regulación legal, según la cual todos los cubanos con ciudadanía
extranjera, pero residentes en el país, tendrían que pagarle al Estado
una cuota de 50 cuc mensuales.

No hay por qué sorprenderse si se trata de un rumor echado a rodar por
el propio régimen con la pretensión de atenuar el frenesí (que es
también necesidad concreta, remedio de náufragos) que hoy nos empuja a
querer ser extranjeros.

Pero menos nos sorprendería que sea otro filón hallado por estos
neoesclavistas del siglo XXI para inventarla en el aire a costa de la
única materia prima a la que son capaces de extraerle ganancias: la
desesperación humana.

http://www.diariodecuba.com/cuba/3126-el-ultimo-filon-de-los-neoesclavistas

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