viernes, 7 de agosto de 2009

Continuar perfeccionando el socialismo o la dictadura?

¿Continuar perfeccionando el socialismo o la dictadura?
Nelson Núñez Dorta.

QUERÉTARO, México, agosto, www.cubanet.org -En Cuba existe un grupo de ancianos sabios que no se quiere despedir en vida de su indiscutible autoridad, se creen irremplazables, consideran a las nuevas generaciones incapaces de continuar adelante con su "gran obra", saben que, de entregar el mando a los hombres que ellos mismo se encargaron de formar, el sistema comenzaría de inmediato a ser transformado y han tomado la decisión de morir disfrutando de "las mieles del poder".

Éste es el mensaje de quien continuará siendo, en vida de su hermano, el segundo secretario del PCC, cuando acaba de anunciar otra postergación del ya retardado VI congreso del partido, que debió haberse realizado hace siete años.

Para ello, argumenta la necesidad de vencer una "etapa de preparación previa" y que "el partido se fortalezca, dado el papel que le corresponde en esta crucial batalla" y continua el segundo secretario redundando: "Primero se impone concluir la preparación del Partido...."Tiene que ser el pueblo, con su Partido en la vanguardia, el que decida"

Por esas palabras podríamos pensar, que quizás el ya pospuesto indefinidamente congreso partidista, seria una reunión que fijaría un nuevo rumbo del régimen y decidiría la permanencia o no de Fidel Castro como primer secretario de la única fuerza política "legalmente" impuesta en la isla, pero hay inseguridad, nada se quiere arriesgar, aunque parezca que todo esta debidamente controlado, mejor no tentar al diablo y para ello hay que prolongar, hasta donde se pueda, el actual inmovilismo, satisfaciendo así al anciano dictador y manteniendo el control junto a un pequeño grupo proclamado "dirigencia histórica".

Para estos personajes, realmente no hay nada nuevo que decir o modificar, no hay razones para un VI Congreso, como tampoco las hay para la plenaria del Comité Central o para la Convocatoria a sesiones del simbólico Poder Popular que sólo funciona unos días al año, dedicándose, a la servil aprobación de todas las propuestas del Consejo de Estado, pretendiendo así, dar la apariencia, nada creíble por cierto, de la existencia de un parlamento activo y democrático en un régimen indiscutiblemente dictatorial.

Ya todo está dicho, el camino está trazado por el dictador Fidel Castro desde el primer congreso del partido; mientas este hombre tenga un hálito de vida y esa autoproclamada dirigencia histórica esté plantada en el poder, nada cambiará de lugar. Ya está reformado el buró político y el Consejo de Estado, cuyos miembros tienen una edad que debe sobrepasar los setenta años como promedio, el Consejo de Ministros también ha sido modificado y los posibles reformistas de la cúpula que quizás en un Congreso, sin la intimidante presencia del dictador, se hubiesen atrevido a expresar sus proyectos libremente, han sido expulsados, descalificados y convenientemente alejados de toda alternativa.

Debemos destacar también, la existencia del fuerte aparato represivo, que está debidamente preparado y se ejercitará nuevamente a finales del presente año, si se cuenta con todos los recursos. El estado de guerra contra ese intencionalmente sobredimensionado enemigo, externo e interno, se mantiene, porque ahora que se anuncian más dificultades y restricciones, hay que mantener al necesitado y agotado pueblo muy bien controlado, amenazado y reprimido.

Me sorprende que en el VII Pleno del CC. Raúl Castro se haya referido a "la falsa unanimidad" como algo que resulta pernicioso, y que además entienda que "se requiere estimular el debate" pues, según sus palabras, éste "es fuente de las mejores soluciones".

Resulta ilusorio e insincero, que se hable de estimular la discusión de ideas, con la permanente vigilancia, la intimidación y la represión del régimen a expresiones independientes que han planteado la necesidad de dialogo y cambios tanto en la política como en la economía. Sabemos que en Cuba hay una voz oficial y ésta se reitera en todos los medios de comunicación, por tanto, cualquier idea diferente no tiene tribuna donde expresarse, ni opción de ser atendida o escuchada, por si esto fuera poco, se corre el riesgo de que, la interpretación de los aparatos represivos la consideren propaganda enemiga y atentatoria contra los poderes del estado.

En un país donde la opinión publica esta silenciada por el criterio de un grupo de poder, la unanimidad será siempre falsa, no habrá nunca un sano debate y por tanto imperará como dogma, la opinión de la dictadura.

El terror a una Glasnot y Perestroika caribeñas, se respira en la gerontocracia cubana, intentar reformar una dictadura redunda inexorablemente en su extinción y eso es lo que resulta inaceptable para este grupo, cuyo vocero, con los vaivenes a los que ya nos tiene acostumbrados, unas veces pretende mostrarse como pragmático reformista y otras, censura toda posibilidad de transformación, así van ganado tiempo, hasta que les llegue la incapacidad total o la desaparición física.

Mientras, se continua sembrando la desesperanza, se auguran mas carencias y privaciones, de las cuales, corresponde únicamente al pueblo ser el protagonista, además, se mantienen e incrementan bajo el concepto de preparación para la defensa, la represión y las amenazas ante cualquier intento de discrepancia.

Fortalecer el partido, se puede traducir únicamente, en reforzar las actividades represivas y confiar únicamente el verdadero poder, a la llamada dirigencia histórica o a los que este grupo consideren fielmente incondicionales. Fortalecer el partido constituye una rotunda negativa a escuchar cualquier criterio novedoso, que encamine a la sociedad por una senda mas abierta.

«A mí no me eligieron para restaurar el capitalismo en Cuba, ni para entregar la revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo».

Así ha declarado el General que viste de civil o militar según lo considere oportuno y que no ha sido electo, sino impuesto por su hermano para garantizar la continuidad de la dictadura y el inmovilismo dogmático, que tienen a Cuba sumida en el desastre.

Entendamos que el perfeccionamiento del que se habla hoy en Cuba, no está encaminado a lograr un verdadero socialismo democrático, ese perfeccionamiento únicamente está dirigido al aparato de poder totalitario, herencia que nos pretende dejar por siempre, el casi extinto grupo que hace medio siglo secuestró la libertad de nuestra patria.

Pero confiamos plenamente en que desaparecerán en el intento.

Cuba: ¿Continuar perfeccionando el socialismo o la dictadura? (7 August 2009)
http://www.cubanet.org/CNews/y09/agosto09/05_O_2.html

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